Darse de bruces contra el suelo en D&D 5e no implica únicamente tener que levantarte, es un estado, con sus consiguientes efectos en reglas: estás derribado. Y aunque no es tan problemático como en ediciones antiguas, estar derribado tiene más posibilidades tácticas de las que puede parecer a primera vista. Vamos a echarle un vistazo a las reglas para estar tirado en el suelo y cómo afecta al combate en Dungeons & Dragons.

Derribado (Manual del Jugador D&D 5e, página 291)

  • Una criatura derribada sólo podrá moverse arrastrándose, a no ser que se levante, terminando así el estado.
  • La criatura tiene desventaja en las tiradas de ataque.
  • Las tiradas de ataque contra la criatura tienen ventaja si el atacante está a 5 pies o menos de ella. Sin embargo, tienen desventaja si el atacante está a más distancia.

De estas reglas, que podemos encontrar en el apéndice de Condiciones, podemos extraer varias ideas iniciales. 

Una criatura derribada tiene su movimiento limitado mientras se dedica a arrastrarse por el suelo, lo que hace que cada pie de movimiento cueste 1 pie adicional, como nos explican en la página 190 del Manual del Jugador. De la misma forma, para volver a ponerse en pie, una criatura tendrá que invertir la mitad de su velocidad. Esto se resume en que, en D&D 5e, el estado derribado resta capacidad de movimiento a la criatura, dificultando sus posibilidades para librarse de ataques el próximo turno. 

Además, la condición de derribado también afecta a la capacidad para defenderse de la criatura, ya que los ataques realizados contra ella por los atacantes cercanos tienen ventaja, mientras que sus propios ataques tienen desventaja. Esto hace que sea prácticamente imposible luchar en cuerpo a cuerpo desde el suelo. De hecho, un grupo de enemigos de bajo nivel pueden volverse tremendamente peligrosos en esas circunstancias. 

¿Qué ventajas tiene derribar a un enemigo?

Como veremos más adelante, existen muchas opciones para derribar a una criatura, y es factible utilizar el derribo como una táctica de combate, tanto por parte de los aventureros como de los monstruos. Para sacar provecho de derribar a un enemigo, la clave es gestionar los turnos de iniciativa de nuestros aliados, para que estos puedan sacar provecho de atacar con ventaja antes de que el objetivo vuelva a levantarse. Si logramos derribar a un enemigo en nuestro turno, hasta que vuelva a levantarse, todos los ataques de nuestros aliados a 5 pies se realizarán con ventaja. Esto puede ser extraordinariamente poderoso si lo coordinamos bien con personajes (o monstruos) que puedan causar mucho daño al atacar con ventaja, como un pícaro, o contra enemigos que tengan una CA muy alta. Además, ten en cuenta que si realizas varios ataques en un turno, por ejemplo por usar dos armas o tener ataque extra, estos atacan con ventaja también si conseguimos derribarlo con el primer ataque. 

También podemos sacar partido a la reducción de movimiento en el enemigo, especialmente contra aquellos que dependen de su movimiento para sacar ventaja. Un ejemplo sería un enemigo débil que necesitase alejarse de un combate, como los lanzadores de conjuros, o aquellos que sacan partido a tener mucho movimiento, sobre todo los pícaros y los monjes. 

De hecho, una técnica muy popular para sacar partido a la condición de derribo es combinarla con la condición de agarrado. Esto se debe a que uno de los efectos de estar agarrado es la reducción a cero de la velocidad de movimiento de la criatura afectada, lo que la impide levantarse hasta que no pueda librarse del agarre. Ten en cuenta, además, que agarrar a alguien sólo requiere un ataque (si tenemos varios), pero obliga a la víctima a gastar su acción para tratar de escapar de la presa, así que puedes generar un intercambio de acciones en el que únicamente ataques tú. O si el enemigo apresado prefiere atacarte, lo hará con desventaja por derribo

¿Y cómo hago para derribar a un enemigo?

En DnD 5e hay incontables formas para derribar a un enemigo, fundamentalmente rasgos de clase (Monje, bárbaro…) y conjuros (Grasa, Terribles carcajadas…), demasiados para citarlos uno a uno. Pero existen también dos formas más simples, al alcance de todos los aventureros para derribar a un enemigo;

Empujar criatura (Manual del Jugador, página 195): Cualquiera puede utilizar su acción de Atacar para empujar o derribar a una criatura en su alcance, si esta no tiene más de una categoría de tamaño más. Si superas una prueba de Atletismo contra el objetivo, este queda derribado. 

Bolas de metal (Manual del Jugador, página 151): Por el módico precio de 1 po, cualquiera puede adquirir este útil complemento. Utilizando su acción, el portador puede esparcir estas bolas de metal para forzar a cualquiera que las atraviese a superar una tirada de Destreza o caer derribado. Sin embargo, el enemigo puede moverse al doble de coste para evitar la tirada de salvación, así que su eficiencia es menor en la mayoría de los casos. 

Resumiendo, el estado derribado es una condición compleja, que aporta un elemento táctico a los combates. Entender cómo funciona y combinarlo con otros aspectos del juego, como el entorno, permite influir significativamente en el resultado de un combate, tanto por parte de los aventureros como del DM. ¡Úsalo con responsabilidad!

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