¡Bienvenido, futuro Dungeon Master! A veces, dirigir tu primera campaña de Dungeons & Dragons puede resultar abrumador. Es normal tener dudas al respecto, incluso aunque ya hayas dirigido partidas cortas. Si es tu caso, aquí encontrarás algunos consejos prácticos (que nos habría gustado recibir en su momento) para hacer de tu primera campaña de DnD una experiencia inolvidable.

Prepara, pero improvisa

La planificación de la campaña, y de cada una de las sesiones, es crucial, pero la flexibilidad es tu mejor aliada. Desarrolla y prepara tus ideas para la trama de forma que te sirvan como base, pero intenta siempre dejar un pequeño espacio para cambios y sorpresas. Aunque cuando preparamos tratamos de barajar todas las opciones posibles y tenerlas controladas, los jugadores siempre son una fuente de ideas sorprendentes capaces de llevar la historia en direcciones inesperadas. Y eso no es malo en absoluto. Nuestros jugadores disfrutarán más de la aventura si sienten que sus ideas son válidas y que sus actos influyen en la campaña, en lugar de sentirse encerrados en una trama preestablecida que les aplasta sin que puedan hacer nada por evitarlo. 

Y si has cometido algún fallo al improvisar, o ha pasado algo que te descuadra lo que tenías pensado para el desarrollo de la campaña, siempre tienes tiempo para pensar una solución y arreglarlo en próximas sesiones, porque al fin de la cabo, como DM somos todopoderosos. 

Cuando dediques tiempo a preparar la partida, haz un esquema general de la trama, pero adapta tus planes a medida que avanza la historia, teniendo presentes las acciones de los jugadores para planificar sus futuras consecuencias, tanto a favor como en contra. Esto también les obligará a pensar bien sus acciones. 

Abraza la sencillez

No te preocupes por crear tramas excesivamente complejas, retorcidas o extensas, tus jugadores se encargarán de hacerlo todo más complicado. A menudo, las situaciones más sencillas terminan por volverse las más memorables y entretenidas, especialmente cuando se mezclan con las tramas de los personajes y sus diferentes enfoques. Una situación simple y directa donde tengan que tomar una decisión puede implicar largas discusiones o planes complicados que dan lugar a interpretaciones entretenidas y, en ocasiones, a momentos inolvidables de juego. 

Por contra, diseñar tramas enrevesadas, llenas de giros de la trama y otras sorpresas, puede resultar tentador, pero su adaptación a la mesa puede resultar complicada para un DM novato. Si nos pasamos de complicación, podemos vernos desbordados a la hora de dirigir, cometer fallos que rompan la narración o abrumar a nuestros jugadores con información, hasta que no tengan claro qué está pasando, ni qué es lo que tienen que hacer. Con el tiempo, tanto el DM como los jugadores aprenderán a jugar tramas más complejas sin riesgo de perder diversión, y a acotar el tipo de historias que más disfrutan. Muchos jugadores prefieren una historia relativamente sencilla pero donde puedan brillar con sus interpretaciones, a otras opciones más complejas. 

Inspírate, recicla y roba lo que necesites

T.S. Eliot dijo una vez «Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, y los buenos lo convierten en algo mejor.», y lo mismo puede decirse de los DMs. No temas inspirarte en otras campañas, películas, juegos o libros. Roba ideas y hazlas tuyas. ¿Una campaña tiene una mazmorra que te alucina? Adáptala a tu mundo sin miedo. ¿Un PNJ que te encanta interpretar? No dudes en darle un pequeño papel en tu campaña. Y así con todo. 

Realmente no se trata de copiar, sino de mezclar y adaptar conceptos, de darle algo con lo que trabajar a tu inspiración y, de paso, aprender de los mejores. Tomar elementos de otros autores y adaptarlos a tu mundo de tu campaña no solo enriquece enormemente la experiencia, sino que te permite conocer el trabajo de otros y aprender de él. En este sentido, una buena forma de mejorar como DM también es leer material publicado por autores con más experiencia que tú y tratar de analizar y sacar las mejores ideas. 

Avanza paso a paso

No es necesario que tengas un mundo de juego completo preparado desde el principio. Si eres de los que le encanta desarrollar un mundo completo, genial, Y si prefieres leerte a fondo un escenario de campaña entero, genial también. Pero no es algo necesario, ni mucho menos. En cambio, comienza con lo básico: una aldea, la taberna local, el bosque cercano y unas pocas localizaciones más, y deja que la historia crezca a medida que los jugadores exploren y tomen decisiones. De esta forma, tienes un punto de partida al que dedicarle una cantidad razonable de tiempo de preparación, que puedes ir poco a poco expandiendo a medida que avance la campaña. 

Escucha a tus Jugadores

La comunicación es clave en los juegos de rol. Antes de empezar la campaña, plantearos realizar una sesión cero donde discutáis expectativas sobre la partida, temática a abordar, trasfondos de los personajes, etc.  También puedes aprovechar sus trasfondos, u otros elementos de la ficha, para entrelazarlos con la trama. Por ejemplo, si un jugador tiene un trasfondo de nobleza, puedes incorporar a otros nobles a la campaña y desarrollar las diferentes relaciones entre las familias nobles, o incluir parientes como PNJs relevantes en la trama. De la misma forma, escucha las ideas de tus jugadores a lo largo de las sesiones y ten en cuenta sus opiniones para mejorar o incluir elementos que resulten especialmente entretenidos. 

Define tu propio estilo

Por último, decirte que no temas mostrar tu propio estilo como DM. Haz pruebas, modifica las reglas según creas conveniente para mejorar la diversión del grupo, crea tu propio material y de paso dale tu toque personal a la campaña. Y recuerda que dirigir tu primera campaña de D&D es solo el primer paso de un camino donde el aprendizaje es constante. ¡Y sobretodo, no olvides que esto va de divertirse!

Ruxa, el profesor paciente, por Ilse Gort © Wizards of the Coast

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