En nuestro anterior artículo de esta serie, El peso de la moneda: cómo gestionar el dinero en D&D, introducimos varios conceptos relativos al peso, literal y más adelante simbólico, de las monedas de oro y plata así como algunas alternativas para el mismo, como el papel moneda y las letras de pago. A raíz de dicho texto, y tras hablarlo con otros bibliotecarios planares, hemos creído de interés un nuevo artículo complementario a modo de ejemplo, que versa sobre como los autores del libro original de Iron Kingdoms trataron la cuestión monetaria. 

Este artículo puede servir a quienes tengan el recientemente publicado Iron Kingdoms: Requiem, pues en esta nueva edición del universo de Immoren no se ha tratado con el mismo nivel de detalle esta cuestión. Pero también para aquellos que estén pensando en sus propios mundos de juego, a modo de ejemplo práctico.

El dinero en Immoren Occidental

En Immoren Occidental tenemos una sociedad relativamente avanzada, pese a tener abundantes características del medioevo anacrónico propio de la mayoría de ambientaciones de Dungeons & Dragons. Esta se encuentra, en muchos aspectos, cercana a las sociedades occidentales industrializadas de mediados y finales del siglo XIX y por lo tanto no es una sorpresa que en Immoren Occidental las monedas sean acuñadas (en oro y plata) por los Estados del continente. Esto ocurre en Cygnar, Khador, Ord, Rhul, Llael, Ios, El Protectorado de Menoth e incluso en el Imperio de Pesadilla cryxiano, teniendo en los últimos 2 casos además un importante valor simbólico al ser emitidos por dos instituciones religiosas; el culto de Toruk y la iglesia de Menoth.

Podemos incluso encontrar casos en los que una sociedad, Ord en concreto, ha vivido un proceso similar a la dolarización de nuestro mundo, adoptando de forma extraoficial la moneda del reino de Cygnar en los intercambios comerciales debido al envilecimiento (la degradación de una moneda metálica al reducirse su proporción de metal valioso en la aleación) de su propia moneda local. Esto se explica por un detalle muy interesante de este universo ficticio: la existencia de un estándar en las monedas de los reinos humanos fijado por uno de los documentos políticos más importantes de Immoren Occidental (los Tratados de Corvis). 

Aventureros de Iron Kingdoms luchando contra siervos de vapor necróticos sobre un tejado
Aventureros corriendo por los tejados gracias a no tener que cargar con miles de monedas © Privateer Press

Y es interesante señalar que los autores del primer Iron Kingdoms incluso pensaron en un sistema de cambio bastante complejo, uno basado en las relaciones comerciales entre los reinos del continente, que proporcionaba capas y verosimilitud a su sistema económico. No es de extrañar que en este sistema cambista las monedas originarias de las dos naciones económicamente más pujantes y poderosas, Rhul y Cygnar, saliesen mejor paradas que las acuñadas en Khador, al ser las primeras las más apegadas al canon marcado por los Tratados de Corvis, y las segundas ser emitidas por la nación cuyo idioma se ha convertido en la lengua de comercio. Es por ello que Khador impondría una tasa de cambio muy beneficiosa en las tierras conquistadas, Llael en aquel momento (durante el trasfondo de la edición para D&D 3.5) e incluso la adopción total de la moneda khadorana.

Con este detalle, que seguramente pasará desapercibido a aquellos con un (comprensible) poco interés en complejos sistema de intercambio monetario, refleja de forma magistral el equilibrio de poderes en Immoren Occidental. 

El extraño caso menita

Un caso particular es el, ahora cuasidestruido, Protectorado de Menoth que empleaba a modo de monedas cuentas de arcilla hechas para poder ser transportadas con comodidad. Estas monedas, carentes de valor para los extranjeros y que cuentan con un valor fijado por la teocracia del país, son una forma obvia de control del gobierno hacia sus ciudadanos, al impedirles acumular metales preciosos (bajo pretextos religiosos o dogmáticos), aislarlos aún más del resto de Reinos (que son poco más que nidos de herejes y pecadores) y controlar que no emerjan fuera de la estructura del templo una clase social contestaría que refrende su poder en base a las riquezas acumuladas. 

Por supuesto, esto ha llevado a los contrabandistas del Protectorado a comerciar con materiales preciosos, los cuales son relativamente abundantes en el territorio. Además, históricamente el Protectorado estaba en la obligación de emplear monedas cygnaritas y, con este sistema, el país se separaba aún más de Cygnar. Una vez más, las monedas reflejan dentro del worldbuilding las diferencias, luchas, hostilidades y enfrentamientos de los diferentes Reinos de Hierro.

Un mago rúnico conjurando mientras lee un libro
Tres coronas y dos groat de Cygnar es al cambio… ¿4 garras y una pezuña? No, no. Tres torreones y dos ascendidos © Privateer Press

Papel moneda ¿privado?

Viajar por los Reinos de Hierro es peligroso, muy peligroso. No solo hay monstruos, dragones, demonios, dolomitas, no-muertos y engendros varios sino que también hemos de afrontar a los ramplones ladrones y cortagargantas que hacen caja a base de viajeros imprudentes cargados de valiosas monedas. Es por ello que desde hace un siglo en Cygnar, Llael, Rhul y Ord han surgido bancos.

Bancos que, además de guardar las riquezas de sus clientes, emiten billetes (en realidad, letras de cambio) con fracciones del valor de las riquezas depositadas por el portador en la institución y realizan transferencias entre ellos, lo cual es de por sí una forma fantástica de dar pie a una aventura (pues al fin y al cabo, las monedas y riquezas deben viajar igualmente de un lado para otro). Aunque está por ver si los PJs se van a dejar despellejar por los inmundos dreggs solo por salvar las monedas de unos millonetis de Corvis, pero esa es otra historia.

Resulta bastante curioso ver como los autores con este elemento consiguieron presentar un panorama que definitivamente se alejó del medioevo anacrónico y abrazaba la leyenda del Salvaje Oeste.

Conclusión

Incluso con sus problemas y algunos sinsentidos Reinos de Hierro/ Iron Kingdoms en su momento hizo un esfuerzo por presentar un sistema monetario/ económico más sólido y coherente que el de otros entornos de Dungeons & Dragons. Y lo empleó como medio para reforzar conceptos de su ambientación, darle un tono propio, e incluso como semilla de aventura.

Y doy gracias a nuestra señora Thamar por ello.

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