¿Cuántas veces en un módulo de D&D hemos leído que a los aventureros se les entrega cien monedas de oro? ¿o que un PNJ lleva una cantidad similar en su bolsillo a disposición de cualquier jugador con ganas de saquear su cadáver o dispuesto a birlarsela con una tiradita de Juego de Manos? ¿O cuántas veces nuestros aventureros se han paseado por medio Immoren Occidental con varios miles de piezas de oro en la cartera?

Demasiadas.

Primero hablemos del peso del oro

Según el Manual del Jugador:

“La moneda media pesa 1/3 de onza (9 g), por lo que cincuenta monedas pesan 1 libra (450 g).”

Para que nos hagamos una idea, una moneda de 2 euros pesa 8’5 gramos.

Obviando lo inverosímil que supone tener en todos los mundos del multiverso a gobiernos, gremios, reinos, imperios malignos, tribus, cultos y ciudades-estado acuñando monedas del mismo peso y proporción de mineral, debemos tener presente que esas famosas 100 monedas de oro suponen casi un kilo (900g) de metal en el bolsillo de los jugadores. Como ejemplo, de una pieza de equipo de peso equivalente, una espada corta, son 2 libras de peso, es decir, 907 gramos.

O ya que estamos, si queremos pagar una armadura de cuero tachonado (45 monedas de oro) tendremos que darle al vendedor 405 gramos en moneditas de oro. Si en cambio queremos una coraza (400 po) o una armadura de placas (1500 po) nuestros aventureros tendrán que aflojar monedas con un peso de 3600 gramos, respectivamente. Buena suerte llevando todo ese oro en un saco.

Hombre vomitando monedas de oro
A veces tantas monedas son un problema… © Wizards of the Coast

Y estamos hablando de una cantidad que, dentro de la lógica de Dungeons & Dragons, es considerada una recompensa más bien modesta y que pronto, según los aventureros van subiendo de nivel, se convierte en poco más que una miseria cuando el saqueo y las recompensas pasan a ser de miles de monedas

Expuesto esto, hablemos un momento de lo seriamente densos que son los metales pesados como el oro. Porque, y esto importante, tenemos que tener en cuenta de que el libro no específica que el oro de las monedas que encontramos en el juego haya sido mezclado con otros minerales. Podemos asumir que es oro puro. Así, cada centímetro cúbico de este mineral en su forma pura (lo que llamamos oro de 24 quilates) tiene un peso de 19,32 gramos. Un metro cúbico de oro son 19.300 kg, tal cual.

Cómo hacer que la moneda importe

Hemos de tener en cuenta que, aunque las monedas no ocupan mágicamente el mismo espacio que metros cúbicos de oro que hemos mencionado, es indudable que varios cientos y miles de monedas de oro pesan una barbaridad. Y si no me creeis, os animo a llevar en una mochila doscientas o trescientas monedas de dos euros de paseo por el monte o, mejor aún, a una práctica de esgrima medieval.

Esta cuestión, que los diseñadores de juegos de rol históricamente han decidido ignorar en aras de la simplicidad, hace que necesariamente nos preguntemos algunas cosas; ¿de qué materiales están hechos los sacos, mochilas  y faltriqueras de los habitantes de estos mundos si son capaces de transportar esos pesos sin romperse? ¿Y las espaldas de los aventureros, portantorchas, animales de carga y esbirros que pueden llevarlos de un lado para otro sin acabar reventados como mulos viejos? ¿Cómo se transportan miles de monedas de oro si no es mediante bolsas de contención o universos de bolsillo? ¿Como de titánica tiene que ser la operación de saqueo para sacar y transportar el montón de tesoros de un dragón? 

Todo esto nos obliga a tener presente la regla opcional de Estorbo (página 176 del Manual del Jugador) y aplicar las reglas de Cansancio (página 291 del Manual del Jugador). O buscar alternativas más razonables.

Algunas alternativas a las monedas

La solución más obvia para evitar este problema sería rehacer todo el sistema económico del juego, pero claro, eso supone un auténtico quebradero de cabeza. Esto son horas dedicadas a la conversión de precios, a tener en cuenta que una misma cosa no tiene el mismo valor en según qué región/periodo de tiempo/ estación del año/ contexto económico y a crear un sistema monetario que tenga algún sentido (en un futuro hablaremos de porque en D&D la economía es un sinsentido, pero no hoy). Es decir, es la solución más obvia, pero también la más complicada. 

¿Un pergamino de conjuro? No. Papel moneda de la Dinastía Yuan (1287)

Una opción alternativa, mucho más viable, es dejar de entregar monedas de oro y plata (dos metales pesados) a favor de entregar piedras preciosas, metales valiosos pero menos densos, letras de cambio, papel moneda (en nuestro mundo el papel moneda se inventó en China en el siglo VII d.C) o monedas de escaso valor intrínseco pero marcado carácter fiduciario (una vez más, en nuestro mundo se inventaron en China en el último milenio antes de Cristo). 

He mencionado las letras de cambio, un concepto que igual muchos no conocéis. En pocas palabras, consisten en acuerdos escritos, que podían ser transferidos e intercambiados, que establecen un compromiso de pago dentro de una fecha determinada. En este, el emisor de la letra indicaba a una entidad o persona que entregara una cierta cantidad de dinero a un tercero. Estos documentos se originaron en la Antigua Mesopotamia y se desarrollaron a lo largo de los siglos, existiendo en la Roma Imperial y en la China de la Dinastía Han, por lo que tiene sentido que existan en abundancia en los mundos de D&D, pues existen en un pseudomedioevo bastante desarrollado y anacrónico. 

Y con este sencillo cambio, podemos dar a las monedas de metales preciosos un nuevo valor, uno simbólico, supersticioso e incluso religioso que enriquezca el elemento fantástico de nuestras partidas. Pueden convertirse en señales de estatus, servir en rituales de adivinación, ser parte de rituales para llamar la fortuna y la prosperidad, tener su peso en los rituales funerarios (como el óbolo del mundo griego, que empleaba en los enterramientos), o servir para sellar tratos. Siguen estando presentes, si, pero han ganado entidad al mismo tiempo que dejan de ser omnipresentes.

¿Os ha resultado interesante este artículo? ¿Tenéis sugerencias? ¡Nos encantará leeros!

Categorizado en:

Etiquetado en:

, , ,