El osgo (bugbear en el inglés original) es un curioso monstruo de la familia de los goblinoides. Un bicho grande, robusto y peligroso que, pese a poseer muchas virtudes que lo convierten en una auténtica pesadilla para los grupos de aventureros de nivel bajo (o incluso aquellos que van ya muy encaminados hacia los niveles medios), queda un poco aparte en comparación con los marciales hobgoblins o los numerosos goblins. O incluso son simplemente relegados a ser brutos descerebrados que se lanzan al combate directo como un orco cualquiera. 

Pero en esta entrada vamos a desgranar todos los trucos que conocemos para que saquéis provecho del osgo, un monstruo muy interesante que os servirá para crear situaciones de auténtica tensión en combates que, sin ellos, serían mundanos.

Osgo de quinta edición
© Wizards of the Coast

Pero, ¿qué es un osgo?

Los bugbears forman parte de Dungeons &Dragons desde 1975,  concretamente desde el suplemento Greyhawk (1975) escrito por Gary Gygax y Robert J. Kuntz, siendo así uno de los primeros monstruos aparecidos en el juego. Fueron descritos como gigantescos goblins extremadamente peludos, y a grandes rasgos se han mantenido así a lo largo de las ediciones, así como en los juegos derivados de Dungeons & Dragons. Poco a poco, su aspecto se ha ido definiendo, y la versión que podemos ver en el Monster Manual de 5e no deja de ser una versión estilizada del que vimos en su homónimo de tercera edición. Además, con el tiempo ha ido ganando nuevos rasgos; ahora es un buen emboscador y cazador y su relación con otros monstruos se ha matizado.

En España esta criatura ha tenido una historia bastante curiosa. En AD&D2 lo tradujeron como «espantajo» y, más adelante, en la época en la que Devir publicó D&D, apareció el término «osgo», resultante de juntar el principio de la la palabra «oso» con la de «goblin», por eso de que es un goblin más hirsuto y mazado, que es el que perdura hasta nuestros días (con la excepción de cuarta edición, que dejó bugbear sin traducir, pero aquí no hablamos de la cuarta edición).

Osgo en tercera edición
Osgo en tercera edición © Wizards of the Coast

Los osgos en 5e: Feo, fuerte y formal

El osgo es un monstruo de Valor de Desafío 1 sorprendentemente robusto. Cuenta con 5d8+5 puntos de golpe, con una media de 27, y una nada desdeñable CA de 16 gracias a su armadura de pieles y su escudo. Es recio, bastante recio, puede aguantar mucho castigo antes de huir (ya hablaremos de ello más adelante) y para conseguirlo los PJs deberán de emplear bastantes recursos en ello. 

Pero no solo es duro, también pega duro. Muy duro. Para empezar, gracias al rasgo Bruto el osgo hace más daño con sus armas por la patilla, 2d8+2 con su lucero del alba y 2d6+2 con la jabalina, con un elegante +4 al impactar. Sin más condiciones. Siempre que el osgo usa un arma, esta hace 1 dado más de daño, por la patilla.

Pero es que además, esta criatura cuenta con otro rasgo con el que hacer más daño, Ataque por sorpresa, gracias al cual el osgo hace 2d6 puntos de daño adicionales (7 si no os apetece tirar dados) si impacta a una criatura sorprendida en la primera ronda de combate. Esto es una barbaridad de daño, un promedio de 18 puntos de daño, que fácilmente tumbarán o mandarán al otro barrio a los personajes que no se anden con ojo. Como mínimo dibujarán una expresión de pánico en la faz de vuestros jugadores.

Estadísticas del osgo
dndbeyond / © Wizards of the Coast

Y para complicar más el asunto, el osgo es sigiloso cual ninja. Nuestro amigo, que además ve en la oscuridad, goza de un muy respetable Sigilo +6, el mismo que sus primos goblins ¡aún siendo un mostrenco!.

Solo una percepción pasiva elevada puede permitir descubrir a un osgo escondido, especialmente a niveles bajos. Y esto se puede aprovecharse de formas muy efectivas si sabemos utilizar la oscuridad a nuestro favor, como se explica en este artículo. Un ataque cuerpo a cuerpo que cae con ventaja y qué hace 2d8+2d6+2, o un ataque a distancia que 4d6+2 puntos de daño que llega desde las sombras, pueden ser devastadores para un grupo de nivel bajo.

Aunque no son tan escurridizos como los propios goblins, los osgos siguen pudiendo emplear su acción para Destrabarse y dedicar los turnos siguientes en esconderse, reorganizarse y montar una nueva emboscada más adelante. Así que, para sorpresa de muchos, el osgo es otro monstruo emboscador y un acechante sigiloso muy capaz.

Osgos: juguetes de terror

¿Y cual es la mejor forma de emplear a los osgos? pues como comandos de élite que acompañan en pequeños grupo o en parejas a otras criaturas más débiles y numerosas (como los goblins), que gracias a rasgos como Huida Veloz pueden atraen a los aventureros hasta la emboscada en la que se encuentran los osgos. Y una vez allí, aparecer de forma sorpresiva y brutal.

Es también interesante señalar la opción de que, en ese primer encuentro, los osgos solo empleen sus jabalinas para realizar un ataque por sorpresa (4d6+2 puntos de daño) retirándose de ese encuentro para aparecer más adelante en un momento de debilidad de los personajes y sacar sus luceros del alba a relucir.

Eso sí, precaución. Los osgos son máquinas de daño y pueden matar a un personaje de nivel inicial. No hay diversión en combates absolutamente desequilibrados en los que los PJs se encuentran con sacos de puntos de golpe que los obliteran desde las sombras. A niveles iniciales el Osgo funciona bien como líder de criaturas más débiles, siendo un desafío si se emplea de forma inteligente, pasando a convertirse en potentes esbirros de otros seres más poderosos. Son también monstruos inteligentes y no les mueve ninguna sed de sangre homicida, por lo que es factible que los mismos osgos aparezcan de forma recurrente en la carrera de los personajes, a los que posiblemente terminen odiando, antes de ser eliminados de forma permanente.

Bueno, ya conocéis el lema de los osgos, ¡SI SANGRA PUEDE MORIR!

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