Hay algo curioso con Dungeons & Dragons. Por defecto, el juego asume que nuestros personajes van a ser gente joven, dentro de los parámetros de su especie. Además, como queda reflejado en el sistema de niveles, bastante núbil en esto de la aventura, que poco a poco se va endureciendo, volviéndose más poderoso y curtido. Sin embargo, en muy pocas campañas de DnD, en su vertiente más purista al menos, hay realmente un auténtico paso de los años. Un personaje que tenía 18 años al principio de, por ejemplo, La Tumba de la Aniquilación, seguramente no habrá cumplido años para cuando termine la campaña (si es lo que hace, que es letal como ella sola) aunque haya pasado de nivel 1 al 11.

Es menester mencionar que algunos otros juegos de rol, como Adventures in the Middle Earth, si lo hacen- Y de hecho especifican cuantos años suelen pasar los personajes siendo aventureros antes de retirarse, lo cual perfectamente puede ser una campaña.

Pero en este artículo no quiero tanto hablar del paso del tiempo en una campaña, cosa que daría para otro artículo sin duda alguna, sino de interpretar desde el principio de la misma a una persona que ha dejado atrás la juventud, y la madurez ya puestos, hace un tiempecillo pero que ahora ha decidido, como un Bilbo Bolsón cualquiera, irse a vivir aventuras por ahí. Y a matar orcos, que es algo que está muy bien.

Es importante destacar que cuando hablamos en este artículo de interpretar a personajes de D&D de la tercera edad no lo hacemos con intenciones humorísticas ni para ridiculizar a ese segmento de población. Nuestro objetivo es reflexionar sobre la posibilidad de crear personajes diferentes que reflejen una realidad tan natural como es la vejez, y así enriquecer las opciones que ofrece Dungeons & Dragons.

¿Por qué rolear a una persona mayor?

La pregunta en todo caso sería ¿por qué no?. Primero, la gente anciana existe. Son una realidad palpable en nuestras vidas y con suerte (sistemas de salud mediante) a todos los va a llegar más tarde que pronto, que no somos jóvenes para siempre. Rolear a alguien mayor en un juego de aventuras y acción como D&D es una oportunidad magnífica para darle un giro a nuestro personaje, alejándose de la juventud normativa que parece imperar en el mismo. Y quien sabe, quizás rendir homenaje a un ser querido.

Por otro lado, es la opción perfecta para interpretar a alguien que, pese a no ser aventurero desde hace mucho (al fin y al cabo, seguramente seamos de nivel bajo) tiene mucha experiencia vital, lazos familiares fuertes (o tal vez lo haya perdido, si somos fans del drama) y un bagaje de vivencias interesante.

Balin de Moria (Ken Stott) en El Hobbit

Unas palabras sobre la vejez

Es indudable que, en nuestro mundo, la vejez en las sociedades preindustriales solía (pese a los cuidados de amigos, familiares y las redes de solidaridad) acarrear un rápido declive físico y una muerte relativamente pronta debido a problemas de salud, accidentes y un largo etc. de peligros. Sin embargo, los mundos de Dungeons & Dragons (excepciones aparte) tienen unos estándares de nivel y salud bastante más cercanos a los nuestros en la actualidad.

Hay conjuros de curación, no te vas a morir de una infección por cortarte, en muchas regiones hay buenos alimentos, un nivel de vida más bien propio del finales del Siglo XIX o incluso de principios del XXI ¡caray, los humanos según el Player’s Handbook viven menos de un siglo, quien pudiera llegar a ser casi centenario!

Y eso que hablamos de los humanos. Enanos, elfos, medianos…todos ellos tienen esperanzas de vida considerablemente más largas. E incluso podemos hablar de que, en ciertos casos, un tropo recurrente en ciertas razas es el aventurero anciano (como puede ser Bilbo Bolsón en el caso de los medianos, o Balin en el de los enanos, por mencionar dos que han aparecido en un libro y en tres películas).

Resumiendo, es perfectamente asumible y lógico dentro de los estándares de D&D que una persona anciana llegue a sus años dorados en buena salud, con una condición física excelente y la cabeza en su sitio. Y cualquiera que haya vivido con gente mayor cerca, o trabajado con ellos, podrá atestiguar que a muchos no les falta ni fuerza, ni maña, ni vigor ¡en algunos casos hasta les sobra!

Cohen y la Horda de Plata, por Paul Kidby (Mundodisco)

Creación de personaje

Por si no ha quedado claro leyendo la parte anterior de este artículo, no creo que haga falta cambiar nada en la generación de características para reflejar que nuestro personaje no es joven. Especialmente ahora que la norma es distribuir los atributos como nos plazca.

Es obvio, ojeando las distintas opciones de trasfondo que ofrece el juego, que estos han sido escritos de forma bastante neutral, y que sin excesivo trabajo podemos adaptar la inmensa mayoría de Rasgos de personalidad, Ideales, Vínculos y Defectos para que reflejen el hecho de que nuestro personaje ha tenido una experiencia vital más largo de lo que suele ser habitual.

Por ejemplo, el trasfondo Charlatán tiene un vínculo que dice así: «En algún lugar hay un hijo mío que no me conoce. Conseguiré que viva en un mundo mejor.». Tal y como está perfectamente podría valer para un personaje de la tercera edad, pero  podemos adaptarlo un poco cambiando «hijo» por «nieto».

Otro ejemplo, esta vez de uno que no creo que necesite ningún cambio, es el siguiente Vínculo del trasfondo Salvaje. «Soy el último de mi tribu y es mi responsabilidad que su nombre se convierta en leyenda.». Solo por ser una persona anciana creo que este vínculo pasa a ser mucho más grave, trágico y épico.

Y ya para terminar con los trasfondos tenemos otro Vínculo que a mi parecer tiene una gravedad especial si nuestro personaje es mayor. Me refiero al Vínculo de Artesano Gremial que reza «Me vengaré de las fuerzas del mal que destruyeron mi negocio y me dejaron sin forma de ganarme la vida.». Con este Vínculo nuestro personaje, con toda la razón del mundo, ha salido al mundo a vivir aventuras, se ha quedado desahuciado y sin trabajo debido a las fuerzas oscuras.

Conclusión

D&D es un juego que por su propia naturaleza pide ser diverso, y que cada vez refleja más intensa la propia diversidad de nuestras sociedades, aún cuando queda un gran trecho por cubrir. He querido sumar a ese esfuerzo con este texto al hablar de algo que siempre me ha dado la sensación de estar un poco fuera de muchas partidas, aún cuando otros juegos si lo reflejan.

Espero que os haya picado el gusanillo y os animéis en un futuro cercano a probar con un personaje de la tercera edad ¡y si lo hacéis, no dudéis en contarnos vuestra experiencia!

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